La Doge: una mesa-joya

Recientemente, releyendo el blog de un compañero y amigo, encontrábamos una entrada dedicada a una de las piezas más delicadas de un arquitecto magistral: el Negozio Olivetti de Carlo Scarpa en Venezia.

En uno de los comentarios me salió llamar a Scarpa el arquitecto orfebre. Realmente pocos, tal vez nadie ha sido capaz de alcanzar la infinita sensibilidad y absoluta destreza en el detalle que el arquitecto veneciano destila en sus obras.

A pesar de que Scarpa debería ser uno de los arquitectos más estudiados en las Escuelas de Arquitectura la realidad es que es un autor por el que se pasa de puntillas, si es que se pasa. Y eso es algo verdaderamente increíble. De pocos autores se podría aprender lo que es el rigor, lo que es el control de un proyecto desde el detalle y lo que es el cuidado de todos y cada uno de los factores que intervienen en una obra.

Y si Scarpa no es demasiado estudiado como arquitecto, lo es aún menos como diseñador de muebles. Y es que como todos los grandes también exploró esta disciplina consiguiendo magníficos resultados, tanto en el diseño de delicadísimas piezas de vidrio -como no podía ser menos para un veneciano- como en el de otras piezas como sus imprescindibles mesas diseñadas para Simon Internacional, la empresa creada por Dino Gavina.

Una mesa como resumen de todo: la Doge.

Una mesa como resumen de todo: la Doge.

Todas ellas son un maravilloso ejercicio de diseño, pero servidor de ustedes tiene especial debilidad por la Doge, de 1968 y primera colaboración con este fabricante.

Si bien tiene otras en las que trabaja el mármol como lo haría en sus jardines o la madera con delicados encuentros y ensambles, pienso que es en la Doge en el modelo que consigue llevar al diseño de mobiliario todo lo que transmite en sus obras de arquitectura.

La Doge en la Querini Stampalia.

La Doge en la Querini Stampalia.

En un diseño ligero y terriblemente elegante hace un despliegue de oficio y saber hacer en cada detalle.

El material elegido es la pletina de aluminio maciza junto con un sobre de vidrio y unos tornillos y unos cilindros de latón. Nada más. Y nada menos.

Una mesa arquitectónica.

Una mesa arquitectónica.

En un principio la mesa estaba diseñada con un sobre de madera e inserciones de mármol, a lo que Gavina se opuso pues le parecía inconcebible no poder admirar el maravilloso trabajo que suponía la estructura metálica.

Una mesa arquitectónica.

Éxtasis.

La mesa se trabaja como si de una joya se tratase y, de hecho, lo es. Es un producto de lujo que transmite lujo. Casi lujuria para los amantes del diseño y desenfrenada y lasciva lujuria sin paliativos para los amantes del diseño, la arquitectura y este autor veneciano en particular.

Scarpa: el arquitecto orfebre.

Scarpa: el arquitecto orfebre.

En MOI nos incluimos entre estos últimos y como podrá imaginar, si tiene el antojo de una de estas piezas sería un placer para nosotros suministrársela…

Pero usted ya se lo imaginaba.

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